Reunificar deudas: cuándo alivia y cuándo sale carísimo
Juntar varios préstamos en uno baja la cuota alargando el plazo. Con un ejemplo de tres deudas vemos cuánto se ahorra al mes y cuánto se paga de más al final.
Imagen IA
Varias cuotas pasan a ser una: el alivio mensual sale de alargar el plazo. Imagen generada con inteligencia artificial.
La reunificación consiste en cancelar varias deudas con un préstamo nuevo que las engloba todas. En lugar de cuatro recibos con cuatro fechas y cuatro tipos de interés, queda uno.
La promesa comercial es «paga mucho menos cada mes». Es cierta. Lo que no suele decirse con la misma claridad es de dónde sale ese alivio: casi siempre de alargar el plazo, y alargar el plazo sube el coste total.
No es un fraude. Es un intercambio, y conviene verlo con números antes de decidir.
Un caso concreto
Una familia arrastra tres deudas:
| Deuda | Pendiente | Tipo | Plazo restante | Cuota | Coste total |
|---|---|---|---|---|---|
| Préstamo del coche | 8.000 € | 9,0 % | 36 meses | 254,40 € | 9.158,32 € |
| Préstamo personal | 4.000 € | 11,0 % | 24 meses | 186,43 € | 4.474,35 € |
| Compra aplazada con tarjeta | 3.000 € | 18,0 % | 36 meses | 108,46 € | 3.904,46 € |
En total: 15.000 € de deuda, 549,29 € al mes y 2.537,13 € de intereses hasta liquidarlo todo.
Le ofrecen reunificar los 15.000 € en un único préstamo a ocho años con un tipo del 8 %. Los tipos son supuestos del ejemplo, no una oferta.
| Concepto | Antes | Después |
|---|---|---|
| Cuota mensual | 549,29 € | 212,05 € |
| Coste en intereses | 2.537,13 € | 5.356,82 € |
La cuota baja 337,24 € al mes. El coste sube 2.819,68 €.
Ese es el intercambio completo, y merece la pena mirarlo de frente: se compra oxígeno mensual a cambio de casi tres mil euros.
Cuándo tiene sentido
Cuando el problema es de tesorería, no de solvencia. Si los ingresos cubren los gastos pero las cuotas acumuladas ahogan el mes, reunificar evita el impago. Y un impago cuesta mucho más que 2.800 €: intereses de demora, comisiones de reclamación y, al final, la entrada en un fichero de morosidad que cierra el acceso al crédito durante años.
Cuando hay deuda cara de verdad. Si parte del saldo está en tarjetas revolving con tipos muy superiores al del nuevo préstamo, la reunificación puede reducir el coste además de la cuota. Es el único escenario donde ganas por los dos lados.
Cuando se usa como pausa, no como destino. Reunificar y después amortizar anticipadamente en cuanto mejore la situación aprovecha el alivio sin pagar el plazo completo. Para eso hay que comprobar antes qué comisión de amortización anticipada lleva el préstamo nuevo.
Cuándo sale carísimo
Cuando se paga solo por bajar la cuota estando al día. Si llegas a fin de mes, el intercambio es puro coste.
Cuando entra una garantía hipotecaria. Muchas reunificaciones de importe alto se articulan como préstamo con garantía sobre la vivienda. Eso baja el tipo, sí, pero transforma una deuda personal en una deuda que puede costarte la casa. Es el cambio más importante de toda la operación y el que menos se explica.
Cuando hay intermediario. Las empresas de reunificación cobran comisiones que pueden alcanzar varios puntos porcentuales del capital, y se suman a las del banco. Pregunta siempre quién cobra qué y cuánto, por escrito.
Cuando el plazo se estira sin límite. Ocho años para 15.000 € ya es largo. Quince años convierte una deuda de consumo en algo parecido a una hipoteca sin casa.
Qué mirar antes de firmar
- La TAE del préstamo nuevo, no el tipo nominal, y comparada con la TAE media de las deudas que cancela.
- El coste total de la operación, no la cuota.
- Las comisiones de cancelación de los préstamos que vas a liquidar: algunos tienen penalización por amortizar antes.
- La comisión del intermediario, si lo hay, y si se cobra por adelantado —señal de alarma— o al formalizar.
- Si hay garantía real, qué bien queda afectado y en qué condiciones.
- La comisión de amortización anticipada del préstamo nuevo, porque el plan ideal es salir antes del plazo pactado.
Alternativas que conviene explorar primero
Renegociar con cada acreedor. Alargar el plazo de un solo préstamo, o pedir una carencia temporal de capital, suele ser más barato que reunificar todo y no requiere abrir una operación nueva.
Atacar primero la deuda más cara. Si el problema es el coste y no la cuota, amortizar la tarjeta revolving antes que nada reduce más intereses que cualquier reunificación.
Pedir ayuda antes del impago. Los servicios públicos de orientación financiera y las oficinas de atención al consumidor asesoran gratis, y lo hacen sin vender producto.